viernes, 7 de noviembre de 2008

El acto de conciliación termina "sin haber tido avinza" entre las partes


El BNG no supo dar nombres y apellidos a la pregunta del gobierno municipal: ¿Qué concelleiro tiene intereses económicos, personales o familiares en el Zoadoiro?

Los presuntos delitos cometidos por el gobierno se quedan, ante el juez en "meras interpretacións de carácter político"

Castro lamenta la judicialización de la vida política por parte del cuatripartito

Puntuales llegaron a la cita con el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 2 los nueve concelleiros conciliantes del gobierno ordense. Un poco más tarde, a las 10.15 h. llegaron los conciliados Ramiro Recouso y Gonzalo Castro acompañados de María Xosé Raña, Avelino Candal y un pequeño grupo de simpatizantes. Esta espera inquietó tanto que incluso se especuló por minutos con la incomparecencia de los nacionalistas. "Formalmente danse cinco minutos de cortesía e nada máis. Dase o acto por rematado", comentaba un conocido funcionario de la justicia ordense durante esos tensos minutos de confusión.

El grupo de gobierno esperaba en el primer piso de los siempre incómodos y escalofriantes juzgados de los penal. La secretaria del juzgado convocaba a la partes a sentarse a la mesa de conciliación. Por parte del gobierno fueron el alcalde, Manuel Regos y el portavoz Manuel Astray; por parte de los conciliados, Castro y Recouso. Los demás esperaron fuera los apenas 15 minutos que duró el acto. A su salida se supo que nada nuevo habían aportado a la secretaria del juzgado más que la ratificación de lo que ya habían contado y explicado en prensa y comunicados oficiales.

El BNG no supo o no quiso dar nombres a la pregunta en la cual se centró la conciliación previa
Manteñen [los conciliados] que o goberno do concello de Ordes ou algún dos seus membros teñen algún interés persoal, familiar ou económico tanto na zona da tala como na empresa promotora da obra que se pretende edificar na mesma? Y respondió Castro: "Se trata de meras interpretacións de carácter político que se deben debatir e sustanciar nos foros pertinentes". En otras palabras e implícitamente, el nacionalista no quiso o no supo señalar la existencia de delito o infracción penal alguna por parte de miembros del gobierno municipal. "Son únicamente críticas de carácter político", insistió Castro, y así se lee en la papeleta de conciliación. Finalmente pudo más el orgullo de unos y otros y el acto terminó "sin haber tido avinza" -acuerdo o solución-. Ninguna de las partes tendrá que pagar nada, ya que el acto de conciliación no generó costas procesales. Se abre ahora la posibilidad de que el gobierno municipal pudiera presentar querella criminal contra los conciliados. "Nos reservamos las acciones legales oportunas", aseguraba Astray a su conclusión sobre esta posibilidad.
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Se percibe un deseo de abandonar este incidente
Lo cierto es que Ordessiete ha podido comprobar como unos y otros están deseando olvidar este incidente y volver a su trabajo rutinario por lo que, interpretando las reacciones del gobierno, se prevé que finalmente opten por el archivo del expediente de las calumnias del Zoadoiro.

Reacciones
Manuel Astray, portavoz del gobierno municipal
"Entendemos que con esta respuesta [de Gonzalo Castro] implícitamente viene a significar que retiran todas las acusaciones. El BNG no dio un sólo nombre de algún concejal que pudiera tener intereses en el Zoadoiro. El acto ha terminado sin aveniencia y ahora nos reservamos las acciones legales oportunas que pudiéramos emprender en defensa de nuestros intereses".

Gonzalo Castro, portavoz del BNG
"Os veciños e veciñas non se merecen un goberno que se dedique a xudicializar a vida política municipal e é algo que eu lamento moito. O goberno leva un tempo empeñado en distraer a atención sobre os problemas reais de Ordes. Este goberno municipal non vai conseguir silenciar, con amenazas de denuncias, aos veciños e veciñas".
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